¿Proteger mi talento?

Cuando somos jóvenes, el sentido de despreocupación por el futuro es una característica mayoritaria, en todo nuestro potencial, ¡¡con toda la vida por delante para lograr todas y cada una de las cosas que nuestra mente imagine!! 
 
Y es cierto, son años de actividad, de máximo esfuerzo, inteligencia, enfoque, de todos los conocimientos dirigidos a crear la vida con la que soñamos.

Hace algunos meses conocí a Mónica y a Pedro, una pareja de jóvenes recién casados que apenas hace dos años iniciaban su propio negocio de repostería, Mónica se encargaba de la parte culinaria mientas Pedro era el experto en el marketing, publicidad y administracion de pedidos. El negocio afortunadamente estaba dando excelentes frutos y les permitía vivir con una calidad de vida que no se esperaban, concediendo cualquier tipo de capricho y en cualquier momento.

 

Cuando fui a verlos, fue un gusto que me contaran su historia, como habían iniciado gracias a un préstamo que los papas de Mónica habían podido otorgarles y como el negocio, con mucho empeño y dedicación había crecido hasta incluso necesitar 2 empleados. También hubo momentos difíciles, y necesitaron fuertes reinversiones, que lograron gracias a un préstamo y que aún a día de hoy pagan.

 

Mientras les hablaba de la importancia de tener un ahorro que avalase su negocio y de proteger todo el talento que tenían para hacerlo crecer, Pedro me comentó: 

– Nunca hemos considerado tener un ahorro, al final aún tenemos deudas que pagar y afortunadamente el negocio está funcionando y es la garantía de que en el futuro seguiremos teniendo ingresos.

– ¿El negocio funcionaría exactamente igual si ustedes se ausentasen por largo periodo de tiempo? -Yo les pregunté.-

A lo que Mónica me contestó casi sin dejarme terminar que no, que ellos eran una parte imprescindible hoy en día para la empresa.

Les comenté de la importancia de proteger su talento y capacidad de generar ingresos, pues como su recurso más valioso, sería lo que en verdad les iba a garantizar la vida que deseaban y no les suponía ningún gasto.

 

Pedro no estaba convencido, no le gustaba la idea de tener un dinero guardado a largo plazo, ni consideraba útil proteger su talento, pues consideraba que al no tener hijos ni dependientes económicos, siempre podrían regresar al cobijo de sus padres. Me pidieron que no insistiese y dejé que fuesen libres de tomar sus propias decisiones, aunque prometí que seguiría en comunicación para saber de los progresos de su empresa.

 

Después de un mes llame a Pedro, sabía que diciembre había sido un excelente mes para su negocio. 

Pedro me contestó en llanto cuando le pregunte como estaban, sus palabras se encimaban, titubeaba y sollozaba sin dejarme tiempo para decir nada, apenas logré entender entre sus lágrimas que Mónica había fallecido en una intervención quirúrgica. 

Son esos momentos en los que nadie encuentra las palabras correctas de condolencia, pues no es un problema en el que el consuelo sea un “todo va estar bien”, trate de calmarlo y fui a visitarlo días después.

 

Su semblante era otro, la persona segura que conocía era hoy alguien retraído, enojado, desolado… mientras hablábamos me compartió que no había tenido ni siquiera tiempo para llorar a su esposa, que estaba harto de trámites. 
Por recomendaciones fiscales todas las posesiones estaban a nombre de Mónica, la cual falleció intestada, los trámites no solo eran tediosos, también costosos, el negocio había perdido dos integrantes, pues Mónica ya no estaba y Pedro no podía pensar en más cosas, aún debían el crédito, uno de sus empleados no estaba siendo del todo honesto con las cuentas…todo se venía encima de Pedro y sin avisar.

 

Me reclamó por no haberle insistido la vez que los visité, y entre molesto y apenado me pidió ayuda.

La situación de Pedro y Mónica no es ajena, hoy en día muchos jóvenes en plenitud, dueños de negocios, pilares económicos de sus familias… 
tienen que enfrentarse a situaciones que hacen tambalear todas las ilusiones construidas, nunca un ahorro y/o la protección del talento reemplazará a la persona que se fue, pero ¿qué menos que tener el tiempo de despedirla dignamente?, ¿qué menos que tener un dinero que reste preocupaciones en vez de sumarlas?
 
Nadie esta exento de vivir una historia así, pero no se trata de que todos los días vivamos temerosos una situación no prevista, sino de todo lo contrario, se trata de tomar decisiones por el amor que tienes a tu familia, por el amor que tienes hacia ti mismo. 
Porque el ahorro inteligente permitirá que pase lo que pase y aunque no pase, y Dios quiera que no pase, tu lograrás la vida que deseas.

Acércate a nosotros para conocer como ahorrar de manera inteligente, cada semana ofrecemos asesorías gratuitas, para obtener la tuya mándanos un mensaje y nos pondremos en contacto.

María Martín

Socia fundadora de Te quiero Dinero y API Finanzas.

Asesor Financiero Patrimonial. Finanzas personales con un toque femenino, apasionada de temas de Ahorro e Inversión.

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